Collage hecho a mano, febrero 2017  cc

La obra habla acerca de una reinterpretación de la naturaleza, ser parte de ella. Se muestra donde está la figura humana a tres personas con edades diferentes, diferentes estapas de la vida. Niño, joven, viejo. Ciclo de la vida.

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Experimentación visual 1

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Improvisación de fotografías con el programa para celular “Retrica”, no soy muy amante del uso de estas tecnologías pero aquí ando, probando suerte. El ejercicio consiste en usar la aplicación en un celular ajeno a mi, probando el botón de “plantilla al azar” y con los colores de fondo tratar de sacar la foto mas aceptable. La música la dejo a su elección querido lector.

Cd. Juárez, 2014

Hoy les quiero hablar sobre la noche.

Sirve para apreciar mejor a los gatos y que no se conviertan en pardos. Para contarse secretos debajo de las sábanas, para después besarle todo el cuerpo y con cuidado a quien te acompaña. El no dormir sirve para hacer las cosas que de día no podrías hacer, ya sea por tareas o porque son prohibidas. Cuando no duermes, el día pasa más lento. Los segundos se convierten en minutos pero sabes que este efecto no es para siempre… la oscuridad se va. No dormir te da la oportunidad de vivir dos días en un día, de ver el amanecer dos veces. No entiendo porque las personas se quejan del insomnio, para mí el insomnio es de esos hechos que te dan la oportunidad de ser eternos una vez más.

Y de pronto llega, poco a poco sin que te des cuenta, ­¡la luz! oh, mágica luz que te dignas a aparecer a través de mi ventana.

La llama doble, Octavio Paz.

El encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Vestido o desnudo, el cuerpo es una presencia: una forma que, por un instante, es todas las formas del mundo. Apenas abrazamos esa forma, dejamos de percibirla como presencia y la asimos como una materia concreta, palpable, que cabe en nuestros brazos y que, no obstante, es ilimitada. Al abrazar a la presencia, dejamos de verla y ella misma deja de ser presencia. Dispersión del cuerpo deseado: vemos sólo unos ojos que nos miran, una garganta iluminada por la luz de una lámpara y pronto vuelta a la noche, el brillo de un muslo, la sombra que desciende del ombligo al sexo. Cada uno de estos fragmentos ve por sí solo pero alude a la totalidad del cuerpo. Ese cuerpo que, de pronto, se ha vuelto infinito. El cuerpo de mi pareja deja de ser una forma y se convierte en una substancia informe e inmensa en la que, al mismo tiempo, me pierdo y me recobro. Nos perdemos como personas y nos recobramos como sensaciones. A medida que la sensación se hace más intensa, el cuerpo que abrazamos se hace más y más inmenso. Sensación de infinitud: perdemos cuerpo en ese cuerpo. El abrazo carnal es el apogeo del cuerpo y la pérdida del cuerpo. También es la experiencia de la pérdida de la identidad: dispersión de las formas en mil sensaciones y visiones, caída en una substancia oceánica, evaporación de la esencia. No hay forma ni presencia: hay la ola que nos mece, la cabalgata por las llanuras de la noche. Experiencia circular: se inicia por la abolición del cuerpo de la pareja, convertido en una substancia infinita que palpita, se expande, se contrae y nos encierra en las aguas primordiales; un instante después, la substancia se desvanece, el cuerpo vuelve a ser cuerpo y reaparece la presencia. Sólo podemos percibir a la mujer amada como forma que esconde una alteridad irreductible o como substancia que se anula y nos anula.