https://www.youtube.com/watch?v=iDcEAK_mO90

Yo le escribo mi nombre en las sienes, él me dice Missiana, cógete un tren y nos vamos a Miami, allí con los Dreris, luego a Ketama por paki, luego a Tijuana por Teki, yo ya estoy ready, nunca voy tranqui, la vida es breve, y aunque pa’lante, seguimos estando sin blanca, cógete un tren y nos vamos pa’ Atlanta, nos sembramos unas plantas, escribimos canciones de country y yasta, carretera y manta. Contigo no hay miedo cariño, donde tú quieras, donde sea, tú mandas; que sabes que soy muy flamenca y me da lo mismo Kentucky que Holanda, estoy aprendiendo Noruego, idiomas eslavos, conjuros hebreos, te lo crees tú y me lo creo, nos recreamos en nuestro vacío, dame lo mío, que llevo el invierno instalao’ en el cuerpo, desde que te has io’, me asomo al balcón y todo está muerto. Yo te resucito en mi cuarto, escribiendo sonetos destos’, pensando en el mar y en los días en que el planeta era nuestro, porque era nuestro. Siempre hemos sio’ los polos opuestos, el fuego y el agua, a golpe de fragua y cemento, palitos pa nuestra cabaña; palitos pa nuestra cabaña, pilla el abrigo y nos vamos pa Ucrania, que aquí no hay que arañá’, más que la rabia. Te juro no es solo palabra, te traigo licores de Siria, te barro pa’ ti la galaxia, en serio.

Yo viajo así, me muevo así, tengo un sitio libre; digo por sí te apeteciera acompañarme. Con lo poco que hay, lo poco que tengo. Yo viajo así, me muevo así, tengo un sitio libre. Y si no vienes tú que no venga nadie. Digo por si te apeteciera acompañarme. Si no vienes tú, que no venga nadie, yo viajo así, me muevo así, tengo un sitio libre.

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Jueves.

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Que maneras tan conscientes de arruinarse la vida tiene uno.

Lunes, martes y miércoles desaparezco un ratito para ser un zombie.

Pero los jueves, son catárticos.

Me tomo los jueves para reunir las piezas que quedaron tiradas en la semana. Llenarme de arte, de vida.

La llama doble, Octavio Paz.

El encuentro erótico comienza con la visión del cuerpo deseado. Vestido o desnudo, el cuerpo es una presencia: una forma que, por un instante, es todas las formas del mundo. Apenas abrazamos esa forma, dejamos de percibirla como presencia y la asimos como una materia concreta, palpable, que cabe en nuestros brazos y que, no obstante, es ilimitada. Al abrazar a la presencia, dejamos de verla y ella misma deja de ser presencia. Dispersión del cuerpo deseado: vemos sólo unos ojos que nos miran, una garganta iluminada por la luz de una lámpara y pronto vuelta a la noche, el brillo de un muslo, la sombra que desciende del ombligo al sexo. Cada uno de estos fragmentos ve por sí solo pero alude a la totalidad del cuerpo. Ese cuerpo que, de pronto, se ha vuelto infinito. El cuerpo de mi pareja deja de ser una forma y se convierte en una substancia informe e inmensa en la que, al mismo tiempo, me pierdo y me recobro. Nos perdemos como personas y nos recobramos como sensaciones. A medida que la sensación se hace más intensa, el cuerpo que abrazamos se hace más y más inmenso. Sensación de infinitud: perdemos cuerpo en ese cuerpo. El abrazo carnal es el apogeo del cuerpo y la pérdida del cuerpo. También es la experiencia de la pérdida de la identidad: dispersión de las formas en mil sensaciones y visiones, caída en una substancia oceánica, evaporación de la esencia. No hay forma ni presencia: hay la ola que nos mece, la cabalgata por las llanuras de la noche. Experiencia circular: se inicia por la abolición del cuerpo de la pareja, convertido en una substancia infinita que palpita, se expande, se contrae y nos encierra en las aguas primordiales; un instante después, la substancia se desvanece, el cuerpo vuelve a ser cuerpo y reaparece la presencia. Sólo podemos percibir a la mujer amada como forma que esconde una alteridad irreductible o como substancia que se anula y nos anula.

Confesión de las 5 de la tarde.

Soy ñoña, que digo ñoña… ñoñísima. Y bueno, así como a las niñas de ahora les gusta One Direction a mi me gusta Darwin (Sherewsbury, 12 de febrero de 1809).
Entré a una tienda tipo “The big bang theory” con esqueletos y cosas científicas y ahí estaban, unas pequeñas replicas con cabeza de balón, así como los perros chihuahuas que venden y se les mueve la cabeza, así estaba Darwin junto a Leonardo Da Vinci, Albert Eistein y Sir Tomas Newton. Sin dudarlo lo compré, compré a Darwin, obviamente sabía que uno o dos científicos eran mejores que el que yo había comprado pero me gustó. Al exterior, en la caja venían sus principales aportaciones, después de leerla me dio quien sabe que saber que el esfuerzo de todo una vida se vio reducido a plástico con cabeza movible. Sentí un poco de pena con Darwin por atrevermme a comprar la peor versión de él.
(Darwin, si estás ahí quiero que sepas que lo siento) y en redención a eso le hice un pequeño espacio en mi cuarto, un homenaje. Hoy no me queda mas que decir BIENVENIDO A CASA!

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