Llega, se miran, se devora, entonces… ya nada

Llega, se miran, se devora, entonces… ya nada puede parar. Saben que no es para siempre, pero la palabra siempre no ha estado en sus vocabularios.

Jimena y Lorena se han estado deseando por mucho tiempo. Todo comenzó una tarde de mayo cuando sus cuerpos aún rozaban el atardecer de una fiesta a la que no habían sido invitados y a la que nunca debieron haber llegado.

Fiesta que incito el deseo que se prolongaria por años, años de desearse en secreto por lo que las personas pudieran decir. Pero un día sin prisa las agarró la risa y comenzaron a ser una de la otra, a pertenecerse sin tapujos.

¿Cuándo perdemos la inocencia?

 

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