V.

Le escribo a usted mi estimada o mas que estimada, mi atormentadora. Sé que no debería de escribirle puesto que en algún momento compartimos las mismas caricias de un hombre… por decirlo así. De igual manera pienso que usted estará extrañada y aún odiándome por dentro ya que por mi culpa termino con el amor de su vida. No me atrevo a hablarle de “tú” ya que creo que establecería un vínculo más cercano que ninguna de las dos quisiera y que sin embargo lo tenemos. Sigue siendo invisible pero ahí está. 

He de confesarle que le he hecho un favor aunque usted no lo vea así, ya que “el amor de su vida” no podría haberse llamado así. El en verdad se llamaba “hijo de puta”; un auténtico cabrón que nos sedujo a las dos y caímos finamente en su trampa. La he salvado y me debería de dar las gracias por eso. Quizás usted me recuerda por “la puta que se llevó a su marido” pero no se preocupe que no le he de cobrar ningún centavo por tan maravillosa colaboración. Sé que ya han pasado varios meses desde que la dejó, también sé que han intentado regresar sin tener éxito dos veces más. Mi intriga es: ¿Por qué lo sigue haciendo? No se haga daño señora, la invito a que conserve el amor, pero el amor por usted.

Irónico, porque yo me he metido con un hombre casado y quizás no debería de estar dando clases de moral. Lo cierto es, que usted me agrada y supongo que si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias seríamos buenas compañeras. No me atrevo a decir que amigas. 

Entiendo que las dos estemos destruidas por un tiempo, pero también veo que cuando se llega al fondo del pozo lo mejor es aprender a salir a flote. Un hundimiento del que soy participe. El tiempo también se ha encargado de hacerme pagar los daños que le he causado, mi esposo se ha ido de la casa esta mañana con mis dos hijos; con la premisa de no volver nunca. Ojalá le reconforte saber esto pero en lo que a mi concierne, no le deseo ningún mal sino todo lo contrario. Felicidad pura con un hombre que si la valore, que la haga sentir en la Tierra de tiempo completo. 

Le he adjuntado junto con mi nota una buena botella de whisky, sé que es buena puesto que él solía darme una cada cierto tiempo. Y no, no me tache de cínica porque mi intención no es esa… puesto que ambas sabemos que tenía un excelente gusto con el whisky irlandés. La invito a que lo pruebe y se sirva vaso tras vaso hasta que se lo acabe, porque esa es una excelente manera de limpiar el alma. A fin de cuentas en el hospital se desinfecta la herida con alcohol ¿Porqué no hemos de hacer lo mismo con la mente?

Quizás mi carta se lea un tanto altiva, pero no se deje engañar por mis letras. En realidad mi único objetivo es decirle que lo lamento y no porque el destino haga que hoy pague las consecuencias sino mi afán de estar en paz con la memoria. Y hacerle ver que al que usted tanto ama es una persona que no merece ser llamada “ser humano“. Lo lamento mucho, le imploro me perdone y vea la realidad de distinta forma. No quisiera caer en detalles sobre como fue que se llegó a lo que se llegó, porque eso sería hablar de más. Repito, le pido una disculpa. 

Lucy 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s