Poesía en tabletas de 400 mg.

Poesía en tabletas de 400 mg.

Nunca se enamoren sin pies ni cabeza.
Que la esquina de sus versos siempre se guíe de direcciones adversas.
Para que así el tiempo sea sólo tiempo, y las esperanzas sean sólo esperanzas.
Las canciones dejan de tener sentido ya. Se ha perdido en la inmensidad.

Nunca se enamoren, porque sentirán que es injusto amar de la manera que lo hacen.
Porque si nos encontramos en el mismo espacio, ese espacio se vuelve único. Ahora se mira con ojos diferentes pero para quedarse como se mira en ese momento.

Nunca se enamoren porque sabrán que es más fácil “perdonar” para después de unos años recordar y naufragar.

Nunca le demuestren a esa persona que se han enamorado. Deben estar locos los que aman sabiendo que después causarás un daño mayor.
Como cuando te sientas a escuchar a Gustavo Santaolalla en un “sin escape” bajo las estrellas de Chiapas, fumando un cigarro a los pies de la naturaleza.

Nunca se enamoren de la persona indicada.

Háganlo.

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